Creo que uno nunca está preparado para oír las cosas que no tiene
uno muchas ganas
porque te juro que puse mi cielo y todo mi corazón en
esto que nacía en mí para tu alma
Si bien me daba cuenta que no era
igual al mío el interés que mostrabas
Me alimentaba de mi fe para
poder creer en tus palabras te dejo una parte de mi ser
Mis sueños
y toda mi voz me llevo este gran amor que sentí yo

Te dejo mi luz y mi color
...

jueves, 26 de febrero de 2009


Somos ese aliado que los sostiene, que los mantiene en equilibrio sin que nunca jamás se den cuenta. A veces es duro que nadie nos vea ni nos registre y uno se siente que no es parte de eso. A veces no saben que nosotros estamos acá cuidándolos en silencio, pero alertas. Porque en definitiva eso es un amigo invisible, alguien que te cuida sin que lo notes. Un amigo invisible no anuncia su llegada, simplemente llega, y tal vez uno no lo registre, pero una vez que entro. No se va nunca más. Y si, es raro, misterioso, te atrapa, pero da miedo. En el camino se van a sentir solos, van a tambalear pero van a encontrar la forma de hacer pie, de apoyarse en alguien. ¿Eso somos? Eso somos y seremos siempre. El amigo invisible, el aliado, como quieras llamarlo. El que ayuda.

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